Cumplir un año de vida como partido, este 13 de abril, es acercarse en el tiempo a una meta que nació tras el convencimiento de un grupo de emprendedores sociales de perseguir la construcción de un país más justo, libre e inclusivo.

Como punto de partida, soy un convencido que Chile necesita más y mejor política, que movilice a los ciudadanos detrás de anhelos, sueños colectivos y que conecte con las necesidades sociales del país, con apertura al diálogo y posibilidades de encuentro. Para nosotros, ese fue nuestro punto de partida y seguirá siendo nuestro norte.

Evópoli, entonces, nace de un sueño, de conversaciones, de la necesidad de muchos de participar de la política en un espacio moderno. Nace de la vocación de servicio público de muchos lìderes de la sociedad, convocados en su minuto por Felipe Kast. Nacemos de la legìtima indignación frente a la invisibilidad de los niños más vulnerables de nuestro país y nos nutrimos de la confianza en las personas y los emprendedores como motor de la sociedad .

Si bien formalmente el partido comenzó su camino en la casa de Leonidas Montes,  con Felipe,  Luciano Cruz Coke, Hernán Larraín Matte, Juan Sebastián Montes, Andrés Molina y otros, entre los que me encontraba, para mi nació en Dichato. Nació del rostro de dirigentas sociales que buscaban reconstruir su ciudad. Nació de la oportunidad de articular al Estado, las instituciones privadas y la sociedad civil detrás de grandes causas. En Dichato no sólo nació el partido, también lo que nos ha conducido durante este camino: una profunda convicción de justicia, basada en las personas, en nivelar la cancha y demostrar que si el Estado entrega oportunidades, la sociedad no sólo las aprovecha, sino que también las magnifica.

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