#ChaoApernados

#ChaoApernados

Por Ignacio Tarud, Secretario General de la Juventud Evópoli

 

La Cámara de Diputados deberá votar y despachar hoy el proyecto que reduce la dieta de Senadores, Diputados, autoridades y altos funcionarios del Estado. Una gran noticia para quienes creemos en un Estado al servicio de la ciudadanía y no de los políticos.

 

Sin embargo, la aprobación de este proyecto es solo una pequeña incisión en la cirugía mayor que nuestra institucionalidad política requiere para comenzar a modernizar el Estado.

 

Por eso, desde la Juventud Evópoli, comenzamos la campaña “#ChaoApernados” para exigirle al Senado que ponga en tabla y apruebe el proyecto que propone un límite retroactivo a la reelección y así decirle chao a los apernados en el Congreso y en los Municipios y que está listo para ser despachado desde el 20 de enero (mucho antes de la pandemia).

 

Al parecer, no nos basta con ser el país de la OCDE que más gasta en sueldos y viáticos para los parlamentarias, sino que también nos jactamos de tener la mayor cantidad de autoridades reelectas, sin regulación alguna.

 

Tal es el caso de los 37 Diputados y 6 Senadores que en 2022 alcanzarán el límite de períodos en ejercicio que indica el proyecto (de 3 y 2 períodos consecutivos, respectivamente).

 

Algunos de ellos, incluso, están apernados desde 1990, como los Senadores Jorge Pizarro (DC) y Juan Pablo Letelier (PS), los que además cumplirán 24 y 16 años en su cargo actual.

También lideran la lista los Senadores Alejandro Navarro (PAIS/PRO) y Guido Girardi (PPD), que llevan 28 años apernados. Y por el lado de los Diputados, el ex UDI y actual dirigente de Los Republicanos (ultraderecha), Ignacio Urrutia, no se queda atrás, con 20 años en el mismo cargo y sin intenciones de dejarlo.

 

Si queremos recuperar la confianza en las instituciones, necesitamos modernizar el Estado a través de una reforma integral al sistema político, para así evitar que algunos se apoderen de los espacios democráticos y a la vez permita la emergencia de nuevos liderazgos representativos, transparentes y libres de los vicios a los que los sectores políticos tradicionales se han acostumbrado durante décadas.

 

Aprobar este proyecto dentro de una reforma integral al congreso, significa reconocer y comprender el malestar desatado el 18 de octubre y dar un paso importante hacia la tan necesaria reconciliación entre la ciudadanía y la política.