El adiós de un jugador que nunca estuvo parado en la cancha: Rodrigo Durán

El adiós de un jugador que nunca estuvo parado en la cancha: Rodrigo Durán

En política, al igual que el fútbol, no existe circunstancia alguna para que los jugadores estén parados en la cancha. Ese es el ejemplo perfecto de Rodrigo Durán. Uno de los motores de Evópoli. Un grande que parte en búsqueda de nuevos desafíos.

Amado y odiado. De carácter fuerte y humor negro. Un hombre que definitivamente no pasó desapercibido, ya sea por su altura, por su contextura o por su voz ronca e intensa que retumbó en todos los salones de la sede de Evópoli cuando tenía que llamar a alguien o simplemente algo le molestaba.

Siempre llegó antes de las 9:00 hrs. al partido. En verano transformó una de las mesas del patio en su oficina, porque podía fumar y llenar las planillas de Excel que tanto le gustan. Ahí mismo, recibió a todos los militantes, coordinadores, futuros candidatos, dirigentes y funcionarios del partido, porque sí, Durán todo lo podía resolver.

 

Su teléfono suena por lo menos cada 10 minutos. Las mismas reuniones que no pueden sostener los militantes que viven en regiones, las concreta por celular, y así también las dudas, acompañado de varias tazas de café que preparó con mucho cariño la “Vivi”, nuestra asistente administrativa.

Preocupado de lo que dice la prensa de Evópoli, preocupado de la contabilidad, de la directiva nacional, de potenciar al partido día a día. Es de esas personas que todo el día está creando algo nuevo para poder mejorar, por lo mismo es un jugador que las hizo todas. Desde limpiar el patio para una actividad, hasta representar al partido en el comité político en el palacio de La Moneda.

Por eso se ganó el respeto de todos los que trabajamos con él y de todos los que forman parte de Evópoli, porque su compromiso siempre fue notorio, desde que decidió militar un 12/12/12 y de ahí reclutar las firmas junto a todos los que colaboraron para que el movimiento se transformara en partido.

Ingeniero Comercial con corazón de economista. 29 años en el cuerpo (aunque no se note), cuatro años en Evópoli y un fuerte trabajo territorial que hoy se consagra con la constitución del partido en todo Chile. Así, Rodrigo Durán, decidió emprender nuevos rumbos laborales y hoy se despide de sus funciones como Jefe Territorial.

“Tengo pena, a mí me encanta mi pega, más allá de los malos ratos que tiene la política siempre, pero me voy con pena, porque quiero mucho el proyecto, me voy con pena, porque uno siempre siente que pudo haber hecho las cosas mejor,  o sea quedan demasiadas cosas pendientes,  y sin duda a uno le gustaría ser más protagonista, entonces tengo pena por eso, pero también tengo mucho orgullo de lo que hemos logrado”, afirma Durán.

En esa línea, plantea que agradece profundamente a las personas que confiaron en su trabajo: Felipe Kast, Gloria Hutt, Hernán Larraín Matte, Luciano Cruz Coke, Luz Poblete, Andrés Molina, Jorge Saint-Jean, pero sobre todo, dice que se saca el sombrero por los dirigentes de este partido, los que están en terreno trabajando día a día para que Evópoli crezca, al asegurar que su convicción fue una de sus principales motivaciones para sentir que todo esfuerzo ha sido compensado.

“Vale la pena creer en un proyecto que hace cuatro años parecía una locura  y que hoy día ha mostrado que gracias a la convicción de esas personas es una alternativa de gobernabilidad, es una alternativa de representatividad para millones de chilenos que ven en nuestra postura liberal la vía para que nuestro país siga creciendo y eso no sería posible gracias a  todos los dirigentes de este partido”, consigna Rodrigo Durán.

“Evópoli es un partido de militantes, no de dirigentes”, esta frase la escuchó Durán cuando Evópoli se dio a conocer como movimiento político un 12/12/12 en el teatro Mori. Asegura que jamás la ha olvidado, al precisar que la política la hacen las personas y no las instituciones, ni los grandes discursos.

“La importancia de las personas en política, la importancia de confiar en la gente, la importancia del compromiso individual, en pos  de este proyecto que es más grande que todos nosotros, creo que es el mejor aprendizaje, porque finalmente te da una perspectiva de cómo funciona o como a uno le gustaría que funcionara la política, te diría que es el primer aprendizaje”, según Durán.

“Yo siento que he crecido mucho junto con el partido, cuando yo entré a Evópoli estábamos en un departamento que era un primer piso y no había una oficina, entonces a mí me mandaron a una bodega sin ventanas, que estaba al lado del baño, que no tenía calefacción, que no tenía escritorio, y ver que de eso en cuatro años hoy día somos un partido de gobierno, que tenemos figuras nacionales, que tenemos militantes de Arica a Magallanes, que tenemos militantes fuera de Chile, es algo que me llena de orgullo”, manifestó el “señor Durán” (como le dice su jefe, el presidente de Evópoli, Hernán Larraín Matte).

“La gracia que hemos tenido como partido es que hemos hecho las cosas bien, que no nos hemos mareado, que hemos sido prudentes, sobre todo, que hemos sido consistentes con un proyecto y ese proyecto hoy día es valorado por la ciudadanía”, asimismo, Rodrigo, dice que si bien no trabajará en la sede, seguirá participando, no desde la cancha como estuvo estos cuatro años, pero sí desde el camarín, lugar donde mantendrá su atención por uno de sus grandes amores: Evópoli.

Con mucho cariño y respeto te despedimos Rodrigo. Agradecemos profundamente tu disposición, tu pasión, tu convicción y la escuela que hoy nos dejas a cada uno de los que tuvimos la suerte de aprender de ti ¡Gracias por todo! Que te vaya excelente en tu nuevo desafío profesional y en todos los sueños que tienes para ti y nuestro país ¡Te queremos!