GONZALO BLUMEL EN EXCLUSIVA CON INFÓPOLI: “LOS MILITANTES Y MUCHAS PERSONAS ANÓNIMAS ME HICIERON SENTIR QUE EL ESFUERZO VALIÓ LA PENA”

GONZALO BLUMEL EN EXCLUSIVA CON INFÓPOLI: “LOS MILITANTES Y MUCHAS PERSONAS ANÓNIMAS ME HICIERON SENTIR QUE EL ESFUERZO VALIÓ LA PENA”

Muchos destacaron su gran capacidad para conciliar acuerdos entre distintos sectores, donde siempre puso el bien común como prioridad en cada política pública. En esta entrevista en exclusiva, el exministro de Estado reflexiona sobre su paso por el Gobierno y cómo se proyecta en Evópoli.

 

Nuestros militantes han destacado mucho tu labor en el gobierno. Sobre todo, tu espíritu dialogante para avanzar en distintas políticas públicas ¿Cuál es el mayor aprendizaje que te llevas después de haber estado trabajando en el Gobierno?

Lejos el mayor aprendizaje es la importancia del diálogo para lograr acuerdos, especialmente en tiempos de alta polarización y fragmentación política. Tengo la convicción de que en Chile aún es posible hacer buenas políticas públicas, en base a la solidez técnica y el diálogo, cómo por ejemplo se logró en el acuerdo de junio para enfrentar la pandemia, que trabajamos conjuntamente con el Ministro Briones. Ahí apareció lo mejor de nuestra política.

 

En tu discurso final el día del cambio de gabinete planteaste:  “cuidar el debate político y la amistad cívica” ¿Qué crees que debiera ocurrir para lograr este propósito? 

Eso es parte de lo que ya venía en el diagnóstico de nuestro programa de Gobierno. Nuestro país acumula una década de alta polarización, deterioro institucional y pérdida de confianza. Eso ha afectado la legitimidad y el buen funcionamiento de nuestro sistema político, que se ha visto dificultado a la hora de procesar en buena forma las tensiones que se han venido acumulando en nuestra sociedad. Y la única forma de evitar que ese declive se mantenga, abriendo paso con ello al populismo u otras formas antidemocráticas, es fomentando la tolerancia, la deliberación pública, el intercambio respetuoso de ideas y el sano debate político, donde hay confrontación pero prima fundamentalmente la colaboración. Pienso que en resolver ese dilema nos jugamos gran parte de los principales desafíos que enfrentaremos en los próximos años.

 

También mencionaste el seguir por una senda reformista, pero siempre, siempre, respetando las reglas del juego y levantar la mirada para enfrentar los desafíos de futuro que «marcarán el destino de nuestra patria» ¿Cuáles son esos desafíos que como país debemos enfrentar y de qué manera la senda reformista se vincula con los principios de nuestro partido?

Primero que todo, creo esencial asumir un cierto inconformismo con el estatus quo. Ese debiese ser el sello de Evopoli: un reformismo gradual pero permanente. Creo además, que hay un conjunto de reformas urgentes que están pendientes y que no pueden esperar más. Por ejemplo, la reforma al sistema previsional. Es un debate que hemos postergado por demasiado tiempo y debiésemos zanjarlo pronto. Lo mismo en la agenda de seguridad pública, donde a partir de octubre quedó demostrado que se requiere una modernización profunda. La agenda de Infancia también se ha dilatado más de la cuenta, aunque ha venido avanzando. Y por supuesto, el debate fundamental será el constitucional, ahí nos jugaremos el destino de nuestras instituciones, nuestro sistema de derechos y las reglas fundamentales de nuestra democracia, es decir, las bases esenciales de nuestra convivencia y de la posibilidad de ser un país desarrollado y con justicia social. Y en ese debate Evopoli debe jugar un rol.

Nuestros militantes te entregaron mucho apoyo a través de las redes sociales y en correos luego de tu salida del Ministerio, ¿Qué te parecieron estas muestras de afecto?

Salir del gabinete es una mezcla sentimientos y emociones, algo muy intenso. No es fácil ser ministro hoy y mucho menos de Interior, en los 9 meses más difíciles para nuestro país en medio siglo. Agradezco mucho la confianza del Presidente que me permitió ser ministro durante dos años y medio, pero también agradezco demasiado la enorme cantidad de saludos y muestras de afecto, tanto de los militantes del partido como de cientos de personas anónimas e independientes, que con un simple saludo, una reflexión o un recuerdo, me hicieron sentir que el esfuerzo valió la pena.

 

¿De qué manera te gustaría seguir aportando a Evópoli?

Como disciplinado militante, donde pueda ser útil. Evópoli es un proyecto colectivo de convicciones y voluntades, que ya ha aportado mucho al país, pero que aún tiene mucho por entregar.

 

¿Qué significa Evópoli en la política chilena y cuáles deberían ser nuestros próximos desafíos?

Creo que Evopoli significa ideas, causas y personas, que buscan ante todo renovar la política y construir un país más justo. El partido surge como un sueño de justicia, donde los niños juegan un papel central. Pero hay muchas otras causas que tenemos impulsar, cómo la de las ciudades más justas e integradas, la causa de la seguridad pública, la de fortalecer nuestras instituciones democráticas, la de seguir abrazando la diversidad y la inclusión, etc. Hay pega para rato.