Hernán Larraín Matte: Existe cambio histórico, donde la responsabilidad es demostrar una nueva forma de hacer política

Hernán Larraín Matte: Existe cambio histórico, donde la responsabilidad es demostrar una nueva forma de hacer política

En su rol uno de los fundadores de Evópoli, consejero del Centro de Estudios Horizontal y miembro estratégico en la campaña de Felipe Kast tanto para las primarias presidenciales de octubre como en el rol de coordinador general de la parlamentaria de Evopoli, Hernán Larraín Matte, habló con Revista Caras respecto a los resultados en las elecciones de noviembre, donde Evópoli logró 2 cupos senatoriales y 6 parlamentarios.

Advierte que “La vieja política se jubiló” y que en las elecciones del 19 de noviembre la gente apostó por una renovación profunda, lo que se vio en las urnas al castigar a figuras como Ignacio Walker, Andrés Zaldívar, Osvaldo Andrade, Camilo Escalona o Fulvio Rossi, que no fueron electos…

Hoy la tensión se concentra en la segunda vuelta de este 17 de diciembre. Evópoli desde el día uno manifestó su respaldo a Sebastián Piñera y se sumó activamente a la campaña, con Felipe Kast como uno de los voceros.

Hernán Larraín Matte, señaló: “Claramente tenemos una diferencia bien profunda respecto de cómo entendemos la política. Porque nuestra estrategia es trabajar en unidad con nuestra coalición, aportando diversidad para hacer una transformación desde dentro. Por lo mismo para nosotros es fundamental ser parte de la segunda vuelta aportando diversidad y apertura a nuestra coalición. Para que Chile pueda elegir lo mejor para el futuro”.

Y mirando fijo a su interlocutor, instala su idea más provocadora: “En Evópoli hemos insistido por mucho tiempo que nuestro adversario en términos ideológicos es el FA, no la Nueva Mayoría, como muchas veces insistió la derecha tradicional. Y la primera vuelta lo demostró. Evópoli tiene la capacidad, los liderazgos, la densidad ideológica y conceptual para hacerle frente a esta nueva izquierda. Los proyectos ideológicos en lucha durante la próxima década hoy están encarnados en el FA versus Evópoli. Y los otros partidos tradicionales no tienen la caja de herramientas conceptual para darles respuesta. Aquí la batalla ideológica es entre nosotros”.

NUEVO IGUAL LIMPIO

Larraín Matte fundamenta los diagnósticos en pugna. “El FA dice que aquí hay un modelo económico que fracasó y que genera un malestar social; y nosotros decimos que Chile es lo que es hoy precisamente gracias a una economía abierta y un sistema que ha permitido un enorme progreso. Para nosotros lo que fracasó es la política, un Estado mediocre, que no ha sido capaz de ir corrigiendo las deficiencias que el desarrollo y la modernización han ido construyendo. En este país hay pobreza, niños en el Sename, gente que muere esperando una operación, consultorios de muy baja calidad… Y para que Chile sea un país justo no podemos caer en una visión anticapitalista, antimercado, que es el sustrato ideológico del FA”.

—De ser este el escenario, ¿en Evópoli se sienten apoyados por Piñera? Da la impresión de que él nunca los ha tragado… Cosa de ver cómo cortó la cartilla parlamentaria, donde ud fue uno de los eliminados.

—En política nadie regala nada (ríe). Hay que trabajar duro; los espacios se ganan con votos, con ideas y propuestas. Logramos constituirnos como partido, estuvimos presentes en la elección municipal como el que sacó más votos de los emergentes; levantamos un candidato presidencial y estuvimos en primarias; fuimos con un elenco acotado a las parlamentarias y sacamos 2 senadores y 6 diputados. Hemos ampliado la centroderecha hacia un mundo que no se sentía representado.

—Mirando este nuevo Congreso, ¿cómo ven la correlación de fuerzas?

—HL: Es mucho más diverso, parecido al Chile de hoy. Ningún sector contará con mayoría absoluta y habrá mucho debate y visiones antagónicas. Refleja una cierta madurez social donde las diferencias están representadas, un mundo que ya no es tan binominal. Sebastián Piñera requerirá de una altísima capacidad de articular y construir consensos.

 “Hay una demanda transversal —apunta Larraín—. La gente asocia lo nuevo con lo limpio y tendremos que probar que efectivamente somos capaces de tener prácticas sanas. A eso nos debemos”.