Hernán Larrain Matte: “Tenemos que tender puentes con los viudos de Lagos”

Hernán Larrain Matte: “Tenemos que tender puentes con los viudos de Lagos”

Hernán Larraín Matte asegura que el rol de su partido, Evópoli, será luchar para “que el gobierno sea moderno, abierto, y que pueda sintonizar con una sociedad pluralista”.

Hernán Larraín Matte (42) se integró tarde a la campaña de Sebastián Piñera. El abogado, cientista político y fundador del centro de estudios Horizontal fue jefe de comunicaciones de Felipe Kast para las primarias y luego asumió como coordinador de las parlamentarias de Evópoli, su partido. A fines de noviembre aterrizó como asesor en el equipo del mandatario electo.

“Después de la primera vuelta le mandé un Whatsapp al presidente. Le dije: “La segunda vuelta se viene dura. Estoy a su disposición””, explica Larraín, quien también es vocalista de la banda El Crucero del Amor, y socio de la consultora Puelche.

Al día siguiente se reunión con él y se sumó al equipo que estuvo a cargo de la franja presidencial y que fue liderado por Jorge Selume.

– ¿No había pica? En Julio optó por no llevarlo en la carta parlamentaria de Chile Vamos.

-Fue un momento triste, obvio. Evópoli sufrió, pero nosotros como proyecto nos reordenamos y rápidamente nos pusimos a trabajar para tener un buen resultado: obtuvimos dos senadores y seis diputados.

– Cómo van a convivir en el nuevo gobierno de Sebastián Piñera las tres corrientes que existen hoy en la derecha: una conservadora, representada por José Antonio Kast; la que busca la gratuidad, que encarna Manuel José Ossandón, y otra liberal, encabezada por Felipe Kast y Evópoli?

– Hay un gran desafío, que pasa por la gobernabilidad: que efectivamente podamos convivir. Que esa diversidad sea una riqueza y no un conflicto.

– ¿Cuál es el aporte de Evópoli en el conglomerado?

– La diversidad que aportamos como partido permite que la centroderecha sea un proyecto más pluralista hoy, y que sintonice mejor con la sociedad chilena. Nos vamos a jugar para que el gobierno sea más moderno, abierto, que pueda conectar con una sociedad más pluralista. Y también vamos a dar batallas como el matrimonio igualitario.

TRIUNFADORES

– ¿Por qué ganó Sebastián Piñera?

– Este es un triunfo que, por lo potente e histórico que es, tiene muchas causas y muchos padres. No solo salimos a la calle, sino que nos unimos todos para poder ganar. Detrás de Sebastián Piñera había una coalición, partidos políticos y un sector que representó, en esta segunda vuelta, un proyecto y un programa de unidad. Y al frente había una izquierda dividida, fragmentada, que no tuvo primarias. Los chilenos votaron por un cambio, por una reactivación económica, por un gobierno dialogante y unitario, para retomar la modernización económica y social del país. Perdió Michelle Bachelet, perdió su continuidad y las reformas. Eso encarnaba Alejandro Guillier. Esa lectura de malestar que hizo Bachelet, tuvo un tremendo fracaso.

– ¿La lectura o la ejecución?

– Tanto el diagnóstico de Michelle Bachelet en 2013, como las reformas y su orientación, fueron parte de los derrotados de este domingo. Los chilenos quieren volver a tener las oportunidades que da el crecimiento. Con este triunfo, la centro derecha tiene la oportunidad no solo de ganar electoral y políticamente, sino que tiene el desafío de volver a poner las banderas culturales de un proyecto de justicia liberal al frente.

– Manuel José Ossandón dice que su apoyo fue crucial. Que el tema de la gratuidad movilizó a sus electores.

– El resultado es tan contundente, que es evidente que el proyecto que lideró SEBASTIÁN Piñera y el apoyo de los partidos, de líderes como José Antonio Kast, Felipe Kast y Manuel José Ossandón, fueron muy potentes. Sebastián Piñera hizo suya la causa de Evópoli de “los niños primero” y tuvo un 62% de los votos en La Araucanía, donde nuestro partido tiene dos diputados y dos senadores. Pero sería ridículo decir que Evópoli es el responsable del triunfo. Hay muchos factores que influyeron.

 ¿A qué se van a oponer ustedes? A principio de diciembre discutió en Radio Zero con Ossandón por el tema de gratuidad.

Vamos por convicciones, vamos a buscar una modernización profunda del Estado, que entre la meritocracia al servicio público. Y respecto a la gratuidad, proponemos una alternativa distinta, que es el sistema solidario, donde todos los jóvenes pongan un peso mientras estudian, pero después, si le va bien, le devuelvan al Estado. Vamos a dar la batalla para persuadir a nuestro sector de que es el sistema más justo.

Ossandón no opina así. Varios creen que el haber hecho suya una bandera de la izquierda fue un acierto…

Reducir la gratuidad a las ideas de la izquierda me parece una desproporción. Y aprovecho de hacer una crítica a la izquierda que hoy en día pregona que movieron el cerco y que tuvieron un triunfo, como dijo Eugenio Tironi. No hay triunfo alguno para la Nueva Mayoría ni para la presidenta. Michelle Bachelet ha entregado dos veces la banda presidencial a la centroderecha y ha pulverizado dos coaliciones políticas. Por ahí está su legado.

Lo mismo dijo Jorge Navarrete esta semana…

Así es. Se cargó dos coaliciones. ¡Cómete ese legado! Y a pesar de ello, andan felices por la vida.

 Está el temor de que miembros de la centroderecha pequen ahora de soberbia, que se active su propia retroexcavadora. Por ejemplo, Felipe Kast quiere retomar el copago.

Hay un tremendo desafío de que gobernemos con un proyecto unitario, que permita avanzar lo construido, y con la certeza en Evópoli de que sean nuestras convicciones las que lleven la orientación filosófica y política del gobierno.

¿Con quién sintoniza mejor Piñera?

Hoy día es muy temprano anticipar cuál va ser la bajada concreta con los equipos y proyectos más prioritarios. El domingo hubo un triunfo impresionante, histórico. Y yo creo que el triunfo va a ser cultural si el que reciba la banda el 2022 no sea un actor del Frente Amplio, sino uno de Chile Vamos. Ahí, sólo ahí, vamos a poder decir que las ideas de la centroderecha ganaron política y culturalmente. Pero si la bandera se la entregamos al FA, habremos sido solo administradores del Estado y no habremos instalado las banderas propias de nuestro proyecto político.

Luis Cordero dijo que tenían votos prestados.

Votó toda la centroderecha, más un conjunto de personas que nunca habían votado por nosotros. Tenemos el desafío de conquistar a un público que es más amplio.

Boric dijo que es hipócrita hablar de la centroderecha. Que la derecha en Chile es pura y dura, no de centro.

El resultado del domingo es la demostración empírica y más poderosa de que hay un mundo más allá de la derecha que le está dando la oportunidad al sector. Un 47% de la Cámara de Diputados es de Chile Vamos. Acá ha pasado algo muy impresionante, que este es un sector que siempre fue un tercio y minoría; y ahora está dando pasos para tener la oportunidad de comunicarse con grupos sociales que van más allá de su frontera tradicional.

LA OPOSICIÓN

Andrés Allamand dice que hay dos oposiciones: El frente amplio y la Nueva Mayoría.

Lo que ocurre en la izquierda es muy interesante. Van a tener que hacerse una autopsia de proporciones y buscar comprender por qué teniendo la fuerza política que tenían en marzo de 2014, con mayoría en ambas cámaras, terminaron en esta situación. Por ahora existen dos proyectos: El FA y lo que queda de la NM. Y la pregunta fundamental es si van a converger en un proyecto de izquierda moderna, o van a competir por la hegemonía del sector. Y creo que esa es la cuestión más fundamental. Porque eso va a definir también qué tipo de oposición van a ser.

 ¿Con qué coalición tendrán más éxito para lograr acuerdos?

Yo he escuchado a Insulza interesado en buscar acuerdos; a personas como Clemente Pérez diciendo que hay que darle la oportunidad al presidente Piñera y colaborar con él, y he escuchado a actores del FA, definirse desde el día uno como una oposición dura y sin apertura al diálogo. La pregunta es si el FA tiene vocación de mayoría, o es un grupo purista y adolescente. Hay dos almas, una, encarnada por Jackson, Boric, y Echecopar, que cree que la historia nace con ellos y que ve en el consenso y en los acuerdos una suerte de traición. Y hay otra alma, representada por dirigentes como Crispi, Depolo o Javiera Parada, donde hay madurez, vocación de mayoría, donde se entiende que el diálogo y los acuerdos políticos son posibles y que le hacen bien al país. Ellos no pretenden ser los rebeldes de la izquierda, sino que construir una izquierda para el siglo XXI.

¿La real amenaza para mantenerse en el poder está en el FA?

Acá hay un desafío ideológico en un contexto generacional. Los ejes de debates se dan hoy entre Evópoli y el FA. Naturalmente nuestro partido hoy tiene la capacidad de debatir con ellos, porque comprendemos los códigos, las diferencias y los matices del FA.

PLATO REPETIDO

Hernán Larraín Matte, ateo, a favor de la legalización de la marihuana, del matrimonio igualitario y de la despenalización del aborto en sus tres causales, es uno de los cinco hijos de Hernán Larraín, histórico UDI, y de Magdalena Matte, ex ministra de Piñera. En su casa, dice, la política era pan de cada día. “Mi padre, si bien hoy es un político de una derecha más tradicional, les dio mucha libertad a todos sus hijos para construir sus propios proyectos de vida, y hoy en mi familia encuentras todo. A principio de los 90”, los debates eran intensos. Cada uno opinaba con fuerza. Y hoy lo que prima es la diversidad, el debate y el humor, más que el conflicto”, asegura.

Estudió Derecho en la Universidad Finis Terrae. Ahí dice, se le abrió el mundo. “Aunque suene raro ahí conocí a gente de izquierda y entendí que la dictadura había sido brutal. Yo estudié en el Colegio Apoquindo en una familia que votó por el Sí” explica.

Nunca ejerció como abogado. Su primer trabajo fue en el área de estudios del Inacap, luego trabajó con sus hermanos Pablo y Juan de Dios en Fábula, donde fue productor de Fuga, la primera película de ellos. Luego tomó un camino distinto: estudió un máster de Ciencias Políticas en UC y entró a trabajar en la Escuela de Gobierno de la UAI. El 2006 hizo un máster de Políticas Públicas en el London School of Economics y en 2007 quiso aprender marketing: contactó a una agencia de publicidad española que trabajaba con el Partido Popular y estuvo con ellos un año.

A la vuelta, en octubre de 2008, trabajando en la campaña digital de Piñera, conoció Rodrigo Hinzpeter. Él lo invitó a hacerse cargo de la coordinación de marketing de la candidatura y fue uno de los autores de la “estrella” que representaba esa campaña. En 2010 entró a RN y aterrizó en el segundo piso de LA Moneda como asesor comunicacional del presidente hasta que en 2013 decidió emprender vuelo propio y crear Horizontal- junto a Felipe Kast, Juan Carlos Jobet, Luciano Cruz- COke, entre otros- centro de estudios del cual nació el partido Evópoli, que hoy tiene 20 mil afiliados.

 ¿Cuán distinto va ser este gobierno del primero?

Muy distinto. Primero, por la experiencia de gobierno adquirida. Sebastián Piñera tiene la fortaleza de haber gobernado antes y haber entendido que la política era fundamental, y no sólo lo técnico. Segundo, creo que para que haya una proyección en el gobierno y esto no sea un paréntesis de cuatro años, hay un incentivo natural para que todos los actores colaboren. Tengo la convicción de un programa con ejes que son muy potentes: la reactivación es fundamental, el crecimiento, el sentido de la justicia…

¿Gobernarán los mismos de siempre?

Mi impresión es que Sebastián Piñera entendió lo que pasó en primera vuelta. Hay que mirar al Congreso, su diversidad, para entender cómo tender puentes con ellos y con la sociedad civil. Va haber una mezcla de experiencia y renovación.

¿Quiénes entran?

No tengo idea, creo que es muy temprano para hacer esos análisis, y en Evópoli, más que estar en la pelea de los cargos, vamos a estar en la pelea de las causas. La agenda de infancia, devolver el Estado a los ciudadanos y sacar los operadores políticos, y avanzar hacia una sociedad más moderna, diversa e inclusiva.

¿No se van a molestar si no nombran a nadie de su sector en el gabinete?

Más que un cargo, queremos colaborar siendo fieles a nuestro proyecto.

¿Estás abierto a entrar?

Sí, estamos abiertos a colaborar.

 ¿El presidente debiera nombrar a alguien de Ciudadanos?

Hay un desafío de ampliar el sector, construir alianzas que puedan ser permanentes. Nosotros tenemos la responsabilidad de tender puentes con Ciudadanos y Andrés Velasco. Incluso, con viudos de Ricardo Lagos, que hoy están huérfanos. Lo importante es que sean sustentables en el tiempo. Que no sean ejercicios simbólicos, como le fue poner a Jaime Ravinet de ministro y sentir que con eso la DC estaba dentro del gobierno. Eso fue pan para un día. Más que hacer pasadas, lo importante es construir alianzas.

Hay quienes dicen que Piñera es individualista para gobernar, que toma las decisiones solo…

No estoy de acuerdo con el diagnóstico. Hay una caricatura ahí. Estuve tres años en el segundo piso y te puedo decir con certeza que él hace preguntas todo el tiempo, debate, analiza datos y toma la mejor decisión dentro de las opciones. Hoy tiene más experiencia, más canas, está menos ansioso, está con muy buen humor, me tocó verlo en la segunda vuelta.

Su padre suena para canciller. ¿Sería la primera vez que trabajan juntos?

Nunca he trabajo con él. Quién sabe qué va a pasar.